Incluso un bajo consumo de arsénico puede tener efectos sobre el embarazo.

Un reciente estudio de la universidad de Dartmouth encuentra que el crecimiento del feto puede verse afectado por el consumo de las mujeres embarazadasde de agua potable y alimentos con niveles bajos de arsénico.

El estudio, que aparece en la revista Environmental Health Perspectives, informa que la exposición durante el embarazo al arsénico en los niveles que comúnmente se encuentran en los Estados Unidos se relaciona con algunos problemas en el parto.

El investigador principal, Diane Gilbert-Diamond, indica que es necesario mas investigación para determinar los efectos en el crecimiento y desarrollo de los niños.

El arsénico, que pueden contaminar el suministro de alimentos y agua, es un metaloide común en la corteza terrestre que se utiliza para fines industriales.

"Esta es una preocupación particular en las regiones rurales, donde muchas personas consumen agua potable de sus propios pozos, no regulada", dice la autora principal, Margaret Karagas, profesora y directora del Departamento de Epidemiología de Geisel. "Las personas que usan pozos privados tienen que probar que su agua no contiene arsénico ni otros contaminantes según lo recomendado por su agencia de salud pública."