La localidad de Bello sin agua potable en pleno siglo XXI

Los poco más de 200 habitantes de la localidad turolense de Bello sufren desde hace décadas un mismo problema: el agua de boca que sale por sus grifos no es potable. Triplica el nivel máximo de nitratos permitido por Sanidad y por lo tanto no es apta para el consumo humano. Los pozos de agua que abastecen al municipio no son de calidad y hasta ahora, como parche, la Diputación Provincial de Teruel les suministraba agua a través de un gran contenedor. Sin embargo, desde hace varias semanas este suministro también se cortó y en estos momentos quien quiere agua para beber o para cocinar tiene que trasladarse hasta la cercana Calamocha, porque para colmo, la tienda que había en el pueblo cerró el año pasado.La situación para los vecinos, la mayoría de edad avanzada, es insostenible.
Desde el pensamiento popular defienden que «las administraciones públicas deben estar para resolver los problemas de los habitantes». Como ejemplo, el continuo suministro de agua potable que ha llevado a cabo la Diputación Provincial de Teruel y la puesta en marcha de una planta desnitrificadora en la localidad de la Comarca del Jiloca. Sin embargo, ninguna de ellas han sido soluciones definitivas y el problema de abastecimiento persiste en Bello.

 Vecinas de Bello recogiendo agua potable de la única fuente potabilizada del pueblo.

Vecinas de Bello recogiendo agua potable de la única fuente potabilizada del pueblo.

En el caso de Bello, la solución pasa por tomar el agua de un pozo situado a cuatro kilómetros del municipio, que la Confederación Hidrográfica del Ebro cedió al propio Ayuntamiento. En este caso sí que se ha verificado que su agua es apta para su consumo, ya que el nivel de nitratos no supera los 15 miligramos por litro.
Se estima que es necesario medio millón de euros para garantizar el abastecimiento a la localidad. A través del Fondo de Inversiones de Teruel se han invertido en los primeros trabajos 60.000 euros. Este dinero solo ha permitido colocar una parte de la tubería, pero queda mucho trabajo por hacer y falta mucho dinero por llegar.
Desde el municipio piden que sea el Gobierno de Aragón quien corra con estos gastos al tratarse de un servicio de primera necesidad

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